Al otro lado - Kalandraka

pedro garcia

 

Al otro lado

 

En 1932 el secuestro y asesinato del bebé del famoso aviador Charles Lindbergh conmocionó a la sociedad norteamericana de la época; casi cincuenta años más tarde, en 1981, el escritor e ilustrador Maurice Sendak publicó “Al otro lado”, un libro inspirado en aquel trágico suceso que había  alimentado sus miedos infantiles.


En “Al otro lado” el autor cuenta la historia de Aida, una niña que, mientras su padre está en el mar y su madre “bajo la pérgola”, tiene que cuidar a su pequeña hermana. Unos duendes encapuchados penetran por la ventana en la habitación y, mientras Aida mira hacia otra parte, secuestran al bebé y lo sustituyen por una copia de hielo. Aida tiene que viajar al mundo de los duendes, al otro lado, para rescatar a su hermana.

 

al otro lado
Como ocurrió con “Donde viven los monstruos”, otra de sus grandes obras, la publicación de ésta no estuvo exenta de controversias. Muchos la consideraron poco apropiada para el público infantil por su inquietante tema pero el autor siempre dijo que al hacerla no había pensado en libros para niños sino que   ”simplemente la hizo” dejando claro que la creación para un artista no es opción sino necesidad.  Al igual que en otras de sus obras, en las que no es sólo ilustrador sino también escritor, en “Al otro lado” Sendak confirma su concepto de infancia lejos de interpretaciones almibaradas, enfrentándose a las teorías que idealizan esta etapa y la presentan como estado estanco separado y ajeno a los temores y miedos que nos acompañan durante toda la vida. Frente a estas teorías sobreprotectoras él enseña a enfrentarse a los miedos y a canalizar angustias y temores.

 


“Al otro lado” entronca con los primitivos cuentos de hadas centroeuropeos que, antes de ser reelaborados y dotados de “finales felices”, no obviaban ni la crueldad ni el miedo tal y como correspondía a relatos cuya principal misión era educativa, en el sentido de mostrar a los oyentes, ya que eran relatos de tradición oral, los peligros de la vida real y las consecuencias que tenían algunos comportamientos.
Este cuento tan breve ha sido objeto de diferentes interpretaciones.  La actitud de Aida “que no miraba nunca” ha sido vista como la expresión de enfado de una niña obligada a ocuparse de su hermana ante la ausencia del padre y el ensimismamiento de la madre, a la que el autor representa como encerrada en una campana de cristal, ajena a lo que pasa a su alrededor, extremo éste que también ha dado lugar numerosas interpretaciones psicológicas.


Sendak es uno de los más grandes y versátiles ilustradores de siglo XX. Si en “Donde viven los monstruos” sus ilustraciones estaban emparentadas con el expresionismo en “Al otro lado”  parecen estar influenciadas por la pintura romántica aunque la composición y la expresión de los personajes le acercan más a los prerrafaelistas ingleses. Algunos de sus dibujos se asemejan a frisos en los que las figuras tienen una textura casi escultórica. Aunque el estilo es el mismo en todo el álbum, por la diferencia entre las ilustraciones podemos distinguir dos partes cuya frontera es la ventana que separa los dos mundos. Cuando Aida pasa al otro lado, al mundo de los duendes, los colores son menos vivos, las proporciones menos reales y hay una menor atención al detalle creando un ambiente irreal, onírico.


Si como dijo Maurice Sendak  el libro ilustrado era el campo de batalla donde  volcaba sus fantasías y sus miedos, viendo el resultado, debemos concluir que, sin duda, ganó la guerra.
Atrévanse a pasar al otro lado.

 

Pedro García Camacho


Publicado en la sección Libros de La Opinión de Murcia el 24 de octubre de 2015.

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