Cuánta tierra necesita un hombre - Ekaré

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Intentar leer demasiado pronto a grandes autores y magnas obras suele ser un error sin excepciones. El caso más habitual es que la historia acabe aparcando el libro; a menudo para siempre. Algunos jóvenes con súper-poderes serán capaces de hacerlo, pero dudosamente habrán podido extraer la auténtica enjundia de “El Quijote”, el “Ulises” de Joyce o las extravagancias literarias de Murakami.

 

En este caso, proponer un cuento de León Tolstoi en una edición ilustrada e infantil parece, a priori, demasiado arriesgado. Annelise Heurtier, de la mano de la editorial Ekaré, se ha atrevido con la adaptación de “¿Cuánta tierra necesita un hombre?” escrito en 1886 por uno de los grandes autores del realismo ruso. Sus obras “Guerra y Paz” o “Karénina” elevarían al filósofo anarcopacifista a la cúspide de la literatura del entonces Imperio ruso, y una buena porción de esa necesidad de mostrar la verdad, de enfocar sin filtros la realidad social y las imperfecciones humanas está, sin duda, en el cuento de Heurtier. Eso sí, esta minúscula porción de una tarta, que no es dulce como acostumbramos a ofrecer a los pequeños, está brillantemente edulcorada por las ilustraciones de Raphaël Urwiller, la mitad de un hermoso proyecto gráfico llamado Icinori, realizado a cuatro manos desde la premisa de disfrutar de libertad total para crear y aportar. 

 Cuanta tierra necesita un hombre

Así lo ha hecho Urwiller también en este proyecto, en el que cumple con buena nota con la misión de dar color a un texto profundo. Ilustraciones a veces icónicas, coloridas, despliegues de sombras y contrastes dan sentido a las ambiciones de Pathom, un campesino que ansía a través de los frutos de su trabajo hallar la felicidad y que, frustrado, a pesar de avanzar en sus propósitos nunca acaba satisfecho. 

 

El texto original, que también fue escrito en formato cuento por Tolstoi, es una gran metáfora sobre la ambición y, gracias a este formato, es una excelente oportunidad para trabajar con niños el sentido de la felicidad y la implicación que lo material puede tener en ello. Pathom, es un hombre muy trabajador que cuanto más tiene, más necesita y vive enfermo en torno a una sed que nunca puede saciar: tener más. Tolstoi ponía en jaque a una sociedad mezquina y materialista y su discurso, con más de un siglo de trayectoria, sigue vigente.

 

 

Hoy, en plena explosión de navidades que comienzan en noviembre, domingos de apertura con anuncios de cenología y demás poesía publicitaria en la que globalización y explotación nunca deben rimar... “¿Cuánta tierra necesita un hombre?” es esa crema agria que todos los padres deberían servir a la mesa de sus hijos cualquier día, para hacerles ver que nuestra sociedad guerrera, ambiciosa y competitiva permanece demasiado tiempo de espaldas a la cara B de sus propios actos. Durante estos días, la Navidad depredadora y consumista del primer mundo se merece que entre el pavo y el salmón se sirva este acertijo: ¿cuánta tierra necesitamos? Algunos ya sabrán la respuesta.

 

Kutxa García

Publicado en La Opinión de Murcia el 10 de diciembre de 2016.

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