Un monstruo viene a verme - Nube de tinta

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La bondad de los monstruos

 

Los monstruos acaban resultando criaturas extrañamente tranquilizadoras. Suelen ser de carácter predecible, se manifiestan a horas concretas y adoptan curiosas formas, que si  observamos con detenimiento, recuerdan mucho a las de  un ser humano. Su sustancia es la de los sueños mezclados con miedos y la infancia es su hábitat natural. Aunque resulten, en principio, amenazadores se acaba averiguando que son creaciones nuestras y que basta despertar, encender la luz o cerrar el libro para que desaparezcan dejando sólo un escalofrío en el recuerdo.

El miedo infantil es tan primario como profundo. Se nace con él y los seres monstruosos o malvados cumplen con la misión de dar forma a esos miedos, de exorcizarlos. La literatura infantil está llena de relatos de sus fechorías y de ilustraciones que los representan. Pero llega un momento en el que dejan de provocar pavor, desplazados por otros miedos, más informes pero más reales, que señalan  el difícil camino a la madurez.

 

Un monstruo viene a verme

De este camino trata “Un monstruo viene a verme” de Patrick Ness, una novela difícil de olvidar. Ness fue el encargado de dar forma y concluir una novela cuyo germen era un relato, apenas esbozado, de la escritora de literatura juvenil Siobahn Dowd que murió, de la misma enfermedad que ppadece la madre de protagonista, antes de poder acabar la novela.

En ella se narra  la historia de Conor O’Malley un adolescente de trece años que vive con su madre que, por tercera vez, está recibiendo tratamiento contra la enfermedad que padece. Conor está solo, aislado y asfixiado por la compasión que le muestran aquellos que conocen su situación y tan asustado por la pesadilla recurrente que le despierta todas las noches que, la aparición en su habitación del monstruo que alberga un viejo tilo que ve desde su ventana, no le provoca miedo alguno. El monstruo le contará a Conor tres historias y tras ello él deberá contarle la verdad sobre la pesadilla que lo aflige.

“Un monstruo viene a verme” es un relato que, como todas las buenas novelas, tiene diferentes niveles. Es un relato sobre el complicado camino que lleva desde la infancia hasta la madurez. En Conor el autor crea un personaje complejo, agobiado por la culpa y por el descubrimiento precoz de que hacerse mayor lleva consigo aceptar que la vida es, a menudo, injusta e imprevisible. Además la aparición del monstruo y de las tres historias que cuenta al protagonista introduce en el relato un elemento fantástico  perfectamente imbricado con el relato más realista de Conor. Brujas, princesas, reyes y magia se suceden en las historias que cuenta el monstruo que enlazan así, por los temas y por su carácter didáctico, con los cuentos infantiles. Las mismas historias y personajes  que de niño ayudaban a conjurar los miedos se convierten ahora en aliados en la travesía hacia la edad adulta.

La novela está narrada en tercera persona y estructurada en capítulos breves lo que, unido a la sencillez del lenguaje, confieren agilidad al relato. Por los temas que toca hubiera podido convertirse en otra novela sentimental para adolescentes pero Dowd y Ness componen un relato conmovedor, no solo para jóvenes, profundo y vital que pese a la crudeza de la trama encierra un mensaje de optimismo y superación.

Como el propio autor recomienda en el prólogo “Métete en líos” y lee esta novela. No te vas a arrepentir.

 

Pedro García Camacho

Publicado en la sección Libros de La Opinión de Murcia el 17 de septiembre de 2016.

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