Historia de un perro llamado leal - Tusquets

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"Historia de un perro llamado leal". Tusquets Editores.


 

“Es tan fuerte el hedor del miedo de los hombres que perturba los aromas de la tierra húmeda, de los árboles y de las plantas, de las bayas, de los hongos y del musgo que el viento me trae desde la espesura del bosque”.

 

Pasear entre las estanterías de libros infantiles puede convertirse en adictivo. Doy fe. El toque irónico es que sea tan fácil tropezar con un adulto que comenta impresionado sobre tal o cual temática de alguno de ellos. Impresionado por un libro para un niño de... ¿6 años?

 

La buena salud del libro infantil hace que algunos de nosotros, adultos herederos de los cuentos clásicos (princesitas, héroes, mujeres tan malvadas que eran brujas, algún que otro ser extraordinario, ¿enanos?...), tengamos aun mucho por disfrutar en las librerías infantiles. Además del placer de contar con impresionantes ilustradores al servicio de los libros para peques, por fin autores, editoriales y hasta algunos libreros están de acuerdo en que a sus pequeños lectores les interesan y preocupan muchos temas que habían permanecido ocultos para sus padres. Las respuestas a aquellas preguntas que de niños no nos atrevimos a hacer, ¡ahora aparecen en los libros!.

 

una historia verdadera

A este hilo aparecen las librerías-boticas donde cada día un librero puede recetar libros para un niño que está muy triste porque acaba de perder a su abuelo, para otro que no entiende bien por qué su amigo tiene dos papás o para otro que no acaba de aceptar que ha sido adoptado… 

 

Con mayor sutileza ha sido también relegada y muy ocultada la cuestión del maltrato sistemático a la naturaleza. Hasta que por fin niños grandes como Luis Sepúlveda (Chile, 1949), se alzan para escribir los libros que necesitan que lean sus hijos y sus nietos; libros que hacen justicia a la memoria de su madre, una mapuche (gente de la Tierra) “que sabía que la naturaleza se alegraba con su presencia”, que se iba a dormir con las alegres historias y canticos que los ancianos mapuches se encargaban de transmitir a los niños de su tribu y que sabía que “la vida se debe tomar con gratitud”.

 

Aunque Sepúlveda mantiene que “Historia de un perro llamado Leal” no es un libro político, en cierto modo no puede dejar de serlo. El sentido crítico, inconformista y revolucionario ante esta vida y sus injusticias de Sepúlveda deja sesgo también en esta última fabula para niños publicada por Tusquets y delicadamente ilustrada por Marta R. Gustems.

 

Poner en primer plano las historias del pueblo mapuche, ignorado por su propio país, es todo un acto de rebeldía y una necesaria reivindicación de Sepúlveda a sus orígenes. Pero también es un regalo para los sentidos leer esta historia que se cuenta alrededor de una hoguera, en medio de un bosque inmenso en el que encontrar todo lo que necesitas para vivir, ríos llenos de agua, árboles, frutos para alimentarte, animales libres… 

 

La historia, contada por el perro, muy acertadamente llamado Leal, ofrece un punto de vista único que da la oportunidad al lector de adentrarse en esta “fábula en boca de un animal”, viajar en la

piel de un perro que gozó de la protección y el amor mapuche cuando fue cachorro, que anduvo en la boca de un jaguar que le salvó la vida y que siendo capturado por los enemigos de los mapuches aun sabía rozar la felicidad cuando el aroma de lo perdido se posaba en su hocico. Un perro que sabe más de lealtad, amistad y de la grandeza de la naturaleza que la gente que ahora posee su cuerpo y nunca su alma.

 

Ya no se hacen cuentos como antes. En algunos casos, afortunadamente.

  

 

Kutxa García

Publicado en la sección Libros de La Opinión de Murcia el 25 de junio de 2016.

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