La microguerra de todos los tiempos - Siruela

head_kutxa

 

Viajar sin tiempo

 

Tic-tac, tic-tac, tic-tac... El reloj marca incesantemente casi cada acto de nuestras vidas, a menudo atormentándonos tanto como a Garfio cuando escuchaba el sonido de uno de ellos acercarse, tic-tac, tic-tac... Probablemente él tenía un buen motivo para perder la calma, el pánico a reencontrarse con el cocodrilo que se había comido su brazo ¡y con él su reloj!; aunque el mágico Peter Pan siempre se empeñara en recordar que el temor de su enemigo no era al reloj, sino al tiempo que se va...

 

Microguerra de todos los tiempos

“El tiempo es oro” es un inmenso cartel colocado por los habitantes de Gombronia, fieles seguidores de la exactitud y la puntualidad. Cada día aprovechan al máximo cada minuto y aún les queda tiempo para reunirse en torno a la gran plaza de la que cuelga el reloj creado por el desaparecido Frantantoni, a quien erigieron una estatua junto al reloj que no pueden dejar de admirar.

 

Andrés Barba es un novelista sutil y brillante, que ya ha conseguido premios Anagrama, Juan March, finalista del Herralde... y que en esta ocasión escribe para el público infantil planteando una genial historia que rebota a los adultos. Con la ayuda del ilustrador Rafael Vivas, experto en visual thinking,  recrean “La microguerra de todos los tiempos” en la que dos niños, con una forma muy diferente de interpretar el paso del tiempo, tendrán que resolver un importante misterio que perturba a todo su pueblo. 

 

Mara es una niña que tiene miedo a que el tiempo pase muy rápido y que, de repente, un día, ya no le quede más. Por eso ella quiere ir muy despacito y siempre llega tarde. Manuel es un niño que, en cambio, tiene la sensación de que todo va demasiado despacio. Le encantaría ser mayor  y le fascina ir corriendo a todas partes, como si tuviera miedo a perderse algo. Aunque al ir tan rápido, a menudo, no logra ver nada. 

 

Como Mara es tan lenta y Manuel tan rápido apenas han tenido ocasión de cruzarse, hasta el día en que el reloj del pueblo se estropea. Ese día, el relojero reclama su ayuda urgente y Mara y Manuel deberán entrar en el interior del reloj, donde les esperan los ejércitos del “ayer”, del “hoy” y del “mañana”. A través de ese apasionante viaje al interior de un reloj, y de sus propias vidas, ambos se cuestionarán la forma en la que han estado empleando el tiempo. 

 

Andrés Barba consigue traspasar al lector joven y al adulto e involucrarnos en esta guerra que es la de todos. Enfrentarnos al ejército del ayer y a su nostalgia; combatir con el mañana cuando nos aturulla intentando hacer mil cosas a la vez y, además, saber llevar la indecisión del hoy, que nunca sabe bien qué dirección tomar.  En el trayecto numerosos detalles conseguirán agitarnos. De camino por el pasado podremos bañarnos en “la cascada de los recuerdos alegres” y redescubrir que solo nosotros decidimos qué recuerdos queremos conservar. Nos daremos cuenta de que el pasado, el presente y el futuro pueden mostrarse como hermosos jardines o inquietantes desiertos. Solo depende de nuestra actitud al mirarlos.

 

Para cuando acabe el viaje, Mara y Manuel habrán averiguado que a veces los fallos, como el de su reloj, pueden ser solo una llamada de atención. Ahora, tendrán la misión de transmitir a todos en Gombronia el mensaje que venía de dentro de su reloj “para ganar el tiempo hay que saber perderlo”, porque como les muestra Frantantoni, que solo había desaparecido para proteger el pueblo desde dentro del reloj, las personas más felices no eran las que aprovechaban el tiempo al máximo sino las que lo compartían generosamente.

 

¿Qué es mejor un reloj adelantado, un reloj atrasado o un reloj parado? Con este acertijo final Mara y Manuel consiguieron reparar el reloj... ¿Lo resolverías tú?

  

 

Kutxa García

 

Publicado en la sección Libros de La Opinión de Murcia el 30 de abril de 2016.

"Microguerra de todos los tiempos" en nuestra tienda online.