Una cena en casa de los Timmins - Periférica

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Por encima de sus posibilidades 

Hay escritores que tienen la mala fortuna de coincidir en tiempo y lugar con otros que son considerados por la mayoría figuras excepcionales cercanas a la genialidad. Poco importará entonces la calidad de la obra de aquellos; siempre estarán un peldaño más abajo, eclipsados por el brillo del genio. De haber nacido en otra época su obra sería mucho más apreciada y quizás, una vez adquirido el sello de “clásico”, recomendada  e incluida en programas de estudio y por tanto más difundida y conocida.

Willian Makepeace Thackeray (Calcuta 1811-Londres 1863) ha sido considerado por la crítica como el segundo mejor novelista de la Inglaterra victoriana después de Charles Dickens, aunque la distancia que separa el conocimiento de uno y otro es mucho mayor de la que parece indicar un solo puesto. Ni la producción literaria ni el conocimiento de la obra de ambos es comparable. Thackeray es conocido fundamentalmente por su obra “La feria de las vanidades”, donde disecciona de modo descarnado las miserias y la hipocresía de la sociedad victoriana, pero es autor de  otras muchas más.

una cena en casa

“Una cena en casa de los Timmins” no es su novela más conocida pero en ella se aúnan las características estilísticas que hacen reconocible a Thackeray. Pese a ser una novela de su tiempo no trata exclusivamente los temas propios de la época, como la responsabilidad y el trabajo, ni tampoco por su extensión parece adecuarse al gusto victoriano como si lo hacen otras obras de este mismo autor. 

Es una novela corta y sorprendentemente actual. Los personajes se desenvuelven en el siglo  XIX pero bien podrían hacerlo en el XXI. Cuando la novela toca temas que, pese a parecer menores, son consustanciales al ser humano se convierten en obras atemporales, aderezadas con los ornamentos propios de la época en la que fueron escritas, pero que, en el fondo, de lo que tratan es de nuestro presente. Thackeray se veía  a sí mismo como un escritor realista alejado de lo que él consideraba los excesos sentimentales de Dickens pero su realismo está impregnado del carácter satírico propio del autor.

El escenario es el Londres victoriano y los protagonistas son el matrimonio formado por Fitzroy y Rosa Timmins una pareja de clase media. Él es abogado en un pequeño bufete mientras que ella se dedica al cuidado de su pequeño hijo. Viven conforme a su clase, con una pareja de criados y en una zona de clase media aledaña a otra más aristocrática. La posibilidad de que el bufete de Timmins se ocupe de un caso que  reportaría considerables beneficios a la economía familiar hace que  Rosa decida organizar una cena y una velada musical en su casa. 

El evento se convierte para Rosa Timmins y para su madre en una oportunidad de promoción social, en un intento de volver a la clase social y al estatus al que creen pertenecer por derecho. Para ello no escatiman esfuerzos en la preparación de la fiesta y en la elaboración de la lista de invitados y de descartados dando lugar a una divertida sátira en la que el autor hace una crítica mordaz a la vanidad y al arribismo. La expresión “vivir por encima de sus posibilidades”, que tan de moda se ha puesto en los últimos tiempos, parece acuñada para los Timmins.

Al contrario que en otras novelas del autor la crítica no es descarnada, los personajes son más necios que malvados y las situaciones en las que se ven envueltos no dejan de ser cómicas. Por su estilo y su argumento resulta una novela amena y fácil de leer aunque no resulte tranquilizador comprobar cuan cercanos nos parecen sus protagonistas.


Pedro García Camacho

Publicado en la sección Libros de La Opinión de Murcia el 14 de mayo de 2016.

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